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jueves, 27 de octubre de 2011

jazz de los peatones

Empiezo:
Mira, ¡Tiene el monte de venus  como tú!

... Y sin respuesta.

Qué infinito es andar contigo un museo.

Y luego tú:
"es una ironía"

Y alcanzarte al fin por el pasillo
porque acaba.

Qué fatigoso retorno el tuyo.

Quiero salir por la entrada
y seguirte.

Ahora debes de estar buscando una librería
y yo una iglesia
quién sabe si como escondidos
o para invocarnos.

¿Qué hago aquí?
¿Dónde me pusiste?
Cuántos hombres secos
en este espacio tan pequeño.

Y yo quiero sentir
¿dónde estás?
Porque no puede ser que no estés.

Ahora debes de estar revoloteando las calles
como una mosca.

No.


Sí.

NO.


Qué desdicha que al final
sólo seamos piernas que caminan
en contratiempo
en esta tarde de locos.

Yo aspiraba a entender
quizás algunas pocas cosas muy simples
y tú que dices sí y dices no,
como los niños.

Qué error más grande
hablar a los peatones.

lunes, 24 de octubre de 2011

über das farbige licht der doppelsterne und einige andere gestirne des himmels

La boca de una anciana
toca la armónica.
Va dando tumbos,
pide monedas
en los ocupados vagones del metro.

Pienso en la historia de sus labios,
en la de sus dientes.
Y en el nombre de la melodía
que nadie escucha.

viernes, 14 de octubre de 2011

Hay días que fueron hechos para estar sobre un tapete, sacándose los mocos, solo, en un cuarto blanco. 

Y que nos miren por la ventanilla para registrar nuestras risas...

jueves, 6 de octubre de 2011

si pudiera uno quitarse el cuerpo

Si pudiera uno quitarse el cuerpo, 
dejarlo recargado en una barda,
irse nomás la sangre
caminando por la banqueta,
pateando piedras y botellas.

Llamar a los perros con chiflidos
para palmearles el lomo.

Mirar los cláxones sonar
desde un puente
(¿que tan lejos se puede ir?)
hasta que se haga de noche
y las ráfagas prendan las luces
(¿quién puede mirar algo?)

Nada más.

Regresar al cabo por el cuerpo
sobre la barda
¿será el mismo?
¿No habrá bajado ni una vez los párpados?
Quién sabe.

Ya vamos otra vez completos,
erguidos e idiotas,
por la orilla de la carretera
o sobre los mismos rieles
a nuestras casas.

Prendemos la luz
y ahí está la sala sola.

Y nuestro cuerpo.


si pudiera uno quitarse el cuerpo (versión 2)

Si pudiera uno quitarse el cuerpo, 
dejarlo recargado en una barda,
irse nomás la sangre
caminando por la banqueta,
pateando piedras y botellas.

Llamar a los perros con chiflidos
para palmearles el lomo.


Entrar a los manicomios de puntitas                                    
a hacerles cosquillas a los psiquiatras
con sus propios bolígrafos.

Hacer de noche con susurros
y estrellas con canciones


Tal vez al volver hallemos
más cuerpos sin tocarse
junto al nuestro;
tal vez dudemos
si es éste o aquél;
tal vez nos llevemos a rastras
a algún otro.

O que hallemos ninguno por inercia
y rondemos la tierra por sus pasos
siempre ausentes sin nosotros.

¿Ahora mismo quién nos habita?
Ay, nosotros, nosotros, nosotros...

aforismo paradoja

¿Si supiera donde estoy estaría aquí?

martes, 4 de octubre de 2011

algoritmo

Los destinos se configuran con base en "decisiones" inconscientes: sensaciones, corazonadas, anhelos. Por eso somos nuestro destino; porque no podemos ser nada más.

¿Quién nos narra? Nosotros. Nos decimos en secreto: estamos bien, estamos mal.

Y continuamos el movimiento perpetuo.

¿dónde está la gente?

¿Dónde está la gente?
Abajo los niños corren,
a lo lejos campanas,
allá una sirena.

Aquí arriba huele a marihuana
y el semen escurre de las manos,
como el desencanto.

Se va la luz y el sol...

Y la gente ¿dónde está?