Mira, ¡Tiene el monte de venus como tú!
... Y sin respuesta.
Qué infinito es andar contigo un museo.
Y luego tú:
"es una ironía"
Y alcanzarte al fin por el pasillo
porque acaba.
Qué fatigoso retorno el tuyo.
Quiero salir por la entrada
y seguirte.
Ahora debes de estar buscando una librería
y yo una iglesia
quién sabe si como escondidos
o para invocarnos.
¿Qué hago aquí?
¿Dónde me pusiste?
Cuántos hombres secos
en este espacio tan pequeño.
Y yo quiero sentir
¿dónde estás?
Porque no puede ser que no estés.
Ahora debes de estar revoloteando las calles
como una mosca.
No.
Sí.
NO.
Qué desdicha que al final
sólo seamos piernas que caminan
en contratiempo
en esta tarde de locos.
Yo aspiraba a entender
quizás algunas pocas cosas muy simples
y tú que dices sí y dices no,
como los niños.
Qué error más grande
hablar a los peatones.